Aunque la vocación ha estado presente desde hace muchos años en educación, vengo observando con preocupación cómo aumenta la atención y el foco en este tema y en otros términos que suelo denominar “términos etéreos”. ¿Hasta qué punto tiene que aportar a la educación el asunto de la vocación? ¿Tiene sentido reclamarla?
Pese a que no esté bien delimitado y su definición cause controversia, la cultura del esfuerzo es uno de los conceptos que más división genera entre el profesorado. Hasta qué punto es lícito pedir que el alumnado se esfuerce y qué consecuencias tiene esta exigencia.