Archivo temático sobre escuela pública, democracia, inclusión educativa, justicia social, desigualdad, colectividad y educación como experiencia común y emancipadora.
33 contenidos en este eje:
23 artículos,
9 vídeos
y 1 audios.
Conversación con Elena Ferro, profesora de matemáticas e impulsora del manifiesto “Una secundària per a tothom”, sobre identidad docente, inclusión educativa, malestar en secundaria, escuela pública y los distintos modelos de educación que hoy conviven —y a veces chocan— dentro de los institutos.
Participación como fuente experta en un reportaje sobre desigualdad educativa, segregación escolar y reproducción de las desigualdades sociales en el sistema educativo.
La caída de la natalidad no obliga automáticamente a recortar la educación pública. El debate de fondo es qué modelo educativo y qué proyecto de sociedad queremos construir en un contexto de descenso demográfico.
Conversación con Almudena Ferrero sobre inclusión educativa, conflicto entre familias y profesorado, cultura docente, redes sociales y disputa discursiva en torno a la escuela pública.
Reflexión sobre neutralidad educativa, adoctrinamiento, ideología y debate público en educación a partir del concepto de neutralidad procedimental de Lawrence Stenhouse.
Reflexión sobre cómo la cultura escolar y determinadas formas de evaluación pueden transformar desigualdades sociales en diferencias académicas presentadas como mérito individual.
Reflexión sobre la relación entre escuela, democracia y pensamiento crítico a partir de las contradicciones entre cultura escolar, obediencia, meritocracia y formación ciudadana.
Conversación con Pablo Gutiérrez del Álamo sobre el papel de los medios y los algoritmos en la construcción del relato de crisis educativa, la batalla cultural contra la escuela pública y los discursos apocalípticos sobre juventud y educación.
El problema no es que haya ideología en la escuela, sino que se oculte como neutralidad. Este texto muestra por qué el modelo educativo transmisivo adoctrina incluso cuando cree ser democrático.
Mesa redonda sobre batalla cultural educativa, marcos reaccionarios, meritocracia, inclusión, malestar docente y respuestas colectivas desde una educación democrática y crítica.
La extrema derecha agita el fantasma del adoctrinamiento para censurar temas como la diversidad o la educación sexual. Un ataque encubierto a la escuela pública y democrática que busca imponer su ideología sin pasar por las urnas
La neutralidad en educación no existe. Lo que sí existe es el uso interesado de esa idea para frenar cualquier intento de pedagogía crítica, emancipadora o transformadora
Adolescencia, la impactante miniserie de Netflix, interpela con fuerza, pero también corre el riesgo de reforzar lecturas reaccionarias si no se acompaña de reflexión crítica. En este texto te propongo una mirada pedagógica, política y profundamente humana sobre lo que nos dice —y lo que calla— la escuela, la familia y la sociedad frente a la juventud
Nunca se ha denostado tanto la innovación educativa y, al mismo tiempo, nunca ha sido tan urgente imaginar otras realidades posibles. Frente al discurso apocalíptico que nos venden los medios, necesitamos nuevas experiencias educativas que amplíen los márgenes de lo posible y nos permitan repensar la educación
El texto analiza cómo la educación se ha convertido en un frente clave en la batalla cultural y política, destacando la creciente derechización de los discursos educativos. Este fenómeno no es casual, sino parte de una estrategia consciente que busca alinear las ideas conservadoras con el sentido común de la sociedad. Se identifican peligros como la estandarización y la tecnocratización de la educación, que reducen la experiencia educativa a parámetros cuantificables, excluyendo dimensiones sociales y políticas. El autor propone una transformación profunda hacia una educación democrática basada en pedagogías críticas. Se critica el uso del cientificismo y la estandarización como herramientas para despolitizar la educación, mientras se destaca la necesidad de alfabetizar a la ciudadanía en clave educativa, similar a los esfuerzos actuales en alfabetización mediática. El texto subraya la urgencia de que los partidos de izquierda y los gobiernos democráticos comprendan el papel central de la educación para contrarrestar la derechización del pensamiento global. La educación, lejos de ser neutra, es un reflejo y un motor de las dinámicas sociales y políticas, lo que exige una revalorización de su función emancipadora y democrática.
El texto "Malmenorismo educativo: Inclusión sí, pero…" ofrece un análisis profundo de las tensiones y contradicciones en torno a la educación inclusiva, señalando los peligros de discursos que justifican la exclusión bajo un disfraz pragmático. Subraya la necesidad de recursos adecuados y un compromiso inquebrantable con el derecho a una educación inclusiva, vinculando esta lucha con la movilización docente y la crítica a la resignación frente a propuestas segregadoras. Una reflexión que invita a reconsiderar las prioridades y valores del sistema educativo.
El texto se sitúa en un momento clave de la educación, marcada por la influencia de discursos reaccionarios (racistas, clasistas, lgtbifóbicos) que han permeado el ámbito educativo. Se señala cómo la equidistancia, entendida como neutralidad, ha sido una herramienta que, lejos de ser neutral, ha favorecido la propagación de estas narrativas. A pesar de los avances legislativos en inclusión y justicia social, se observa un descontento entre el profesorado, derivado de la falta de recursos y apoyo para implementar cambios estructurales. Esto ha dejado un vacío que los discursos reaccionarios han aprovechado. El manifiesto publicado busca restaurar un espacio de debate educativo basado en el respeto y el rigor, subrayando la importancia de combatir la desinformación y polarización. No obstante, el texto también advierte contra el peligro de igualar todas las posturas y la necesidad de confrontar directamente las narrativas reaccionarias. Finalmente, el autor enfatiza que la indiferencia hacia estos discursos es una de las principales causas de su expansión, haciendo un llamado a la acción colectiva para garantizar un sistema educativo que priorice la justicia social y la pedagogía crítica.
La noticia de que el Gobierno va a aumentar los fondos que recibe la educación concertada nos debe hacer preguntarnos, si esto lo hacen PSOE y Sumar ¿Qué harán PP y VOX si llegan a gobernar?
No podemos pasarnos toda la educación obligatoria diciéndoles que hay que cuestionar las cosas mientras los procedimientos a los que los sometemos en la escuela están centrados en que repitan con la mayor fidelidad posible la información que les proporciona su profesorado como única estrategia de relación con el conocimiento
En este entorno escolar ¿qué capital cultural aguanta pasar 6 horas al día, 5 días a la semana únicamente haciendo cosas sin sentido, sólo por la ventaja de obtener un título?
Hace falta convertir el paso por la escuela de nuestros ciudadanos y ciudadanas en una experiencia colectiva y en una experimentación de la colectividad, la democracia y el contacto con grandes propósitos y fines sociales
Participación como fuente experta en un reportaje sobre desmotivación en la ESO, itinerarios educativos, desigualdad social y el sentido del aprendizaje escolar más allá de la lógica de la nota.
En mis paseos nocturnos con las perritas, me doy cuenta de que a menudo pasamos por alto cómo lugares como las plazas pueden ser espacios educativos fundamentales para nuestras comunidades y me pregunto por qué, como sociedad, hemos dejado de lado esta idea.
Hace falta un esfuerzo ingente y generoso en esta dirección: ingente, porque el “sentido común” educativo es conservador. Y generoso, porque hace falta un esfuerzo conjunto de todas las fuerzas progresistas
Los discursos que sostienen que todo va a peor están calando entre un profesorado exhausto por la falta de recursos, el trabajo en pandemia y la adaptación a los vaivenes normativos
El camino de la objetividad (siempre controvertida) pasa no por pretender desprendernos de la ideología (esto es imposible) sino por explicitarla de la forma más transparente posible para que cualquiera pueda examinarla, contrastarla y criticar o comprender los motivos que originan nuestras propuestas. Discutir sobre ella, ponerla en crisis, criticarla, elaborarla, re-elaborarla,… y, en última instancia, decidir si esa es la ideología que queremos que rija nuestras decisiones o si el sentido, razón, o finalidad que queremos alcanzar es el más adecuado o el que creemos que está más justificado para la decisión que estamos tomando.
A partir de la polémica sobre la duración de la educación obligatoria en nuestro país, analizo algunas de las explicaciones que se han ido vertiendo estos días para, a continuación, explicar mi postura al respecto, ahondando en ciertas cuestiones que, a mi juicio, tienen mucho que ver con las argumentaciones de ciertos relatos y que rara vez se analizan.